Réquiem a Felicidad
Allí entre los matojos,
restos de la sequía,
yace ante mi corazón
cuerpo de mi alegría:
una joven cuya vida
dura lo que la mía.
Corre condenada!
déjame morir
en esta noche odiada
ya no hay sitio para mi,
junto a esta cuerda fría
yaceré por ti.
